El bolígrafo de gel
verde es la primera novela de Eloy Moreno que llegó a mis manos por
la peculiaridad de su título, el cual a primera vista es incapaz de
adelantarnos nada de la historia que en las páginas interiores se
desarrolla.
La historia, narrada en
primera persona por nuestro protagonista (anónimo, ya que
el autor no le da nombre), comienza recordando uno de los veranos de
su infancia que marcará un punto de inflexión, pues un desagradable
incidente hace que se distancie de su mejor amigo, un amigo de esos
que se hacen en verano y que parecía una amistad para toda la vida.
Desde este momento uno ya se engancha a la novela ya que nos
identificamos con esos momentos veraniegos en los que no pasa el
tiempo, en los que pasas unos días en el pueblo, en los que haces
amigos y quizá el primer amor, que en este caso es Rebeca, su actual mujer.
Vemos como el
protagonista llega a la edad adulta sintiendo que su vida se le
escapa entre las manos, pues aún con trabajo estable en una
multinacional, casado, padre de un hijo (Carlitos) no se siente
feliz. La rutina le devora, todos los días se enfrenta a las mismas
caras en la oficina, al tiempo perdido en el tráfico de la gran
ciudad en la que vive, la rutina en casa donde parece que la relación
con su mujer naufraga, a la dejadez por el aspecto físico y no poder
pasar tiempo con su hijo al que apenas ve unos minutos al día. Se
siente víctima de esta sociedad absorbente y acelerada.

.jpg)







