A
pesar de tener una considerable estabilidad en su vida,
rodeada familia, amigos y trabajo, Veronika no es feliz. Todo
en su vida es igual, rutinario. Vivir no le aporta nada, y
vive convencida de que con el paso de los años, las posibilidades de
sufrir se incrementan exponencialmente. Además de ello, es
consciente de que vive en una sociedad vacía, enferma,
donde cualquier acción por su parte tendente a tratar de mejorarla
resulta plenamente insignificante. Estas son las razones por las que,
a sus veinticuatro años, toma la decisión de suicidarse.
Así
comienza Veronika decide morir,
donde conocemos a una Veronika estancada, que decide valerse del
suicidio
como una forma de
libertad. Sin embargo, su
intento fracasa, y despierta en la clínica
psiquiátrica de Villete,
donde descubre que todo
acto que realizamos y
toda decisión que tomamos lleva implícitas una serie de
consecuencias,
a veces irreversibles.