Hoy quiero confesar... que mi marido es el Rey se trata de una lectura totalmente diferente. O por lo menos totalmente diferente a lo que yo estoy acostumbrada a leer.
Se trata de un libro de apenas 114 páginas que narra, en tercera persona, la vida de Alejandro.
Alejandro es un chico de buena familia en cuanto a reconocimiento, aunque humilde en lo que a posición social se refiere. Desde muy pequeño se ve obligado a sufrir situaciones conflictivas en casa y a experimentar otras situaciones que ningún niño debería llegar a vivir jamás. Entre otras cosas, por ser acusado por sus propios compañeros de colegio de ser gay.

